La inspiración
Mi diseño parte de la memoria.
Está profundamente influenciado por mi historia en Costa Rica: los jardines de mi infancia, las terrazas de casa de mi abuela, los helechos colgantes, los pequeños detalles que parecen invisibles, pero que se quedan viviendo en mi inconsciente.
Crecí en Alajuela, donde hay una riqueza silenciosa en sus espacios por descubrir, en cómo lo natural se mezcla con lo cotidiano sin esfuerzo. El Parque Central con sus aceras de piedra, las veraneras en las áreas verdes, el fuerte sol filtrándose entre las
copas de los árboles, la cúpula de la catedral sobresaliendo al fondo y, de
pronto, ese olor inconfundible a tierra mojada en las tardes de lluvia. Su imaginario urbano inevitablemente se queda en mi.
Esa convivencia entre lo urbano y lo natural vive en mis piezas: en formas orgánicas y geométricas, en detalles sutiles, en esa intención de capturar lo que muchas veces pasa desapercibido, pero que tiene una presencia profunda.
Porque, así como esos espacios, nosotros también somos mezcla.
De contrastes, de historias, de luces y sombras.
De múltiples formas de existir, de pensar, de sentir y de habitar el mundo.
Y es en esa diferencia donde encuentro belleza.